Campaña

*Traducción por Joel

Ayuda a mis amigos a escapar del caos que amenaza sus vidas en Venezuela y reubicarse en Australia…

Joel y Anderson son dos chicos jóvenes, inteligentes, originales, abiertos y generosos viviendo una situación bastante surrealista en su país natal, Venezuela. He pasado dos meses viajando y viviendo en Venezuela este año y, personalmente, he experimentado el miedo, la ansiedad, el estrés y la negligencia que la gente aquí ha llegado a aceptar como algo “normal”, aunque esté muy lejos de serlo.

Viviendo en Venezuela la gente se despierta cada día sabiendo que, en efecto, podría ser el último. Joel y Anderson han sido acorralados y despojados de sus pertenencias al filo de cuchillo y cañón de pistola en varias ocasiones cada uno. Se considera “normal” que te roben en Venezuela, y si no te matan, simplemente tuviste suerte. Luego que dos chicos con cuchillos intentaran robarme, me di cuenta que a nadie le importan las historias de los robos de otros porque ya están muy cargados con sus propias experiencias traumáticas.

La realidad de vida en Venezuela es cada vez más dura, el venezolano regular (que no está relacionado con el Gobierno de alguna forma) sobrevive de una forma tan distinta a lo que conocía en mi cómoda burbuja de primer mundo que me estremeció hasta lo más profundo. He creado esta cuenta para reunir dinero lo más pronto posible para ayudar a Joel y Anderson a escapar del caos en Venezuela. Ellos necesitan obtener sus pasaportes y visas y comprar boletos de avión para poder comenzar una vida mejor en Australia.

Con un ingreso equivalente a 15 dólares estadounidenses, pagados en el decreciente valor de la moneda venezolana, Joel y Anderson no tienen esperanza alguna de ahorrar el dinero suficiente, pues su ingreso mensual es devorado en alquiler y en los pocos alimentos que logran adquirir en los supermercados. Ellos, al igual que muchos otros en Venezuela, intentan sobrevivir.

La vida de Joel y Anderson es similar a la de muchas otras personas en el país, sin embargo, algunos puntos los hacen sobresalir:

*Son mis amigos y no puedo dejarlos sin esperanza

*Han tomado la dura decisión de dejar su hogar para buscar una vida mejor y más segura en Australia

*Dada la oportunidad de vivir fuera de Venezuela, tienen muchas formas de contribuir con la sociedad. Joel ha sido embajador para Naciones Unidas en varias conferencias internacionales y es graduado de la universidad en Idiomas Modernos. Anderson está a mitad de su carrera de Biología pero se le dificulta continuar sus estudios debido a que la universidad, que recibe presupuesto del gobierno, está de paro muy frecuentemente, debido a problemas económicos y políticos por igual.

Con una moneda controlada por el gobierno que pierde valor cada día, sin acceso a los dólares que también controla el gobierno (necesarios para comprar los boletos de avión) y sin acceso a servicios básicos de transferencia como Western Union o PayPal, Joel y Anderson se ven muy limitados en sus opciones para escapar está triste situación. Yo puedo contribuir con ellos mientras estoy en el país, sin embargo, los fondos que traje conmigo se están agotando y no puedo retirar dinero en Venezuela para seguirlos ayudando.

Se sabe tan poco de la situación en Venezuela en el resto del mundo. Yo he escrito algunas entradas en mi blog para intentar explicar mejor las absurdas restricciones sobre alimentos, productos y servicios, los horrendos índices de criminalidad, y algunas historias de supervivencia a asaltos con armas si desea conocer más.

Con su ayuda podemos impactar la vida de estos chicos, darles una nueva oportunidad de tener una vida decente. Una vida sin miedo de ser robados o asesinados cada día, una vida libre para elegir que alimentos y productos desean consumir, una oportunidad de brindar su conocimiento y habilidades a la comunidad. Realmente me preocupa el pensar que si no logran salir de Venezuela a finales de este 2015, quizás nunca tengan otra oportunidad, y ya temo por su salud, su seguridad y bienestar. Joel y Anderson son mis amigos y me es imposible ayudarlos sola. Necesito su ayuda para ayudarlos a ellos.

Cada donativo será empleado para ayudar a Joel y Anderson a sobrevivir los días y semanas próximos en Venezuela, con el objetivo principal de sacarlos del país y reubicarse en Australia. Cualquier dinero adicional será empleado luego para ayudar a otros venezolanos que también desean disfrutar de una nueva vida.

De antemano gracias por su amable y generosa donación. Cada dólar puede hacer la diferencia y vale mucho más de lo que imagina:

$2 USD = Una comida en un restaurante

$5 USD = Un mes de alquiler para Joel y Anderson

$8 USD = Un mes de mercado (si se encuentran los alimentos)

$10 USD = El salario mínimo mensual en Venezuela (1 mes)

$15 USD = Una cocina eléctrica o un par de jeans

$20 USD = Un par de zapatos o un ventilador

$50 USD = Un teléfono móvil sencillo

Más de $50 USD = Más de lo que puede imaginar

**Estos precios se ajustan a la economía de Venezuela para finales de agosto de 2015, pero la tasa de inflación en Venezuela representa aumentos del valor del dólar a diario, mientras que la moneda local, los bolívares, pierden su valor. La gente gana menos cada día, pero paga más para poder vivir.

La gente en Venezuela hace colas todo el día para comprar un pequeño paquete de productos esenciales como leche, azúcar, harina, arroz, pasta, jabón, champú y papel de baño, que son regulados por el gobierno. Muchos otros productos son muy costosos para que la gente regular los adquiera, dado el caso que logren encontrarlos a la venta…

La gente esperan en cola durante horas para retirar dinero del banco, con la esperanza que el banco siga teniendo efectivo al llegar su turno…

Otra línea de personas que se extiende hasta la esquina y baja al nivel inferior, esperando todo el día para comprar teléfonos móviles. Dado el número de robos diarios en Venezuela, no me extraña que todas estas personas necesiten un teléfono nuevo.

Los venezolanos viven bajo las restricciones del gobierno que regula los productos esenciales de consumo y que pueden ser imposibles de encontrar, en muchos casos su adquisición se ve limitada al día de la semana que corresponda según el número final de su documento de identidad.

Los anaqueles jamás pueden estar vacíos, así que los espacios son llenados con cualquier producto disponible, en este caso toallitas húmedas…

Y aquí los anaqueles llenos de salsa de tomate, aunque en otras ciudades este era un artículo regulado. Tomé estas fotos antes de saber que me podían confiscar el teléfono por hacerlo. Así de fuertes son las restricciones en la información sobre Venezuela hoy en día.

El cerro Petare, visto de un apartamento al otro lado de la autopista. Se dice que Petare es uno de los cerros habitados más grandes y peligrosos en América del Sur, con una población de casi 500.000 personas en Caracas, la segunda ciudad más violenta del mundo, con134.36 homicidios por cada 100.000 residentes sólo en 2013.

Con un estimado de 24.980 homicidios, o 68 asesinatos por día, Venezuela calificó como el segundo país más peligroso del mundo en el 2014.


Para hacer su donativo con tarjeta de crédito vaya a la página de campaña aquí

Para hacer su donativo con PayPal, complete el formulario que está debajo.

También es posible donar con transferencia bancaria, por favor, envíe un mensaje si desea obtener más información.

Si desea más información sobre la situación en Venezuela, deje un comentario abajo y le responderemos a la brevedad posible.

*Todas las fotografías fueron tomadas por Belinda en Venezuela entre mayo y julio de 2015.

[dgx-donate]


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